sábado, 21 de septiembre de 2013

Cada vez que un agricultor

                                                                                                                                                                                          
Cada vez que un agricultor baja por última vez de su tractor y abandona definitivamente su explotación experimento inevitablemente una sensación de desánimo. Tendrá algo que ver con las propias raíces campesinas, un día cortadas. Lo cierto es que pienso, para mí mismo, que cada vez que se pierde un agricultor somos todos los que estamos abandonando algo en el camino. Perdemos los nombres y el conocimiento de nuestro territorio, del que nos alejamos a marchas forzadas; perdemos el contacto como sociedad con la naturaleza que provee nuestro sustento; perdemos la dignidad, el equilibrio y el coraje de un oficio intelectual y manual origen de todos los oficios...

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