lunes, 8 de diciembre de 2014

El mundo rural no es una postal

El mundo rural no es una postal"

"El primer paso para lograr frenar la despoblación es asentar a los habitantes y para ello es fundamental lograr una oferta de trabajo atractivo, que mantenga vinculada esa población al territorio, e involucrar en ello a todos los agentes sociales", indica Concha Tormo, técnico de Gestión de Desarrollo Local del municipio de Castielfabib (Valencia). Ella cambió su empleo como mediadora internacional por este otro, con la consiguiente factura: vivir en una pedanía de 10 habitantes como Arroyo Cerezo, dentro del mismo término municipal, donde sólo se cuentan tres personas en edad laboral.
Le apasiona su trabajo, una ocupación que le permite trabajar en un terreno que despliega antes sus ojos todas sus posibilidades y handicaps. La localidad está situada en la comarca del Rincón de Ademuz, un enclave de la Comunidad Valenciana formado por siete municipios que suman 1.200 habitantes. En el Ayuntamiento de Castielfabib hay tres personas y muchos retos por delante. "El mundo rural tiene unas capacidades que desconocemos o despreciamos y el mismo derecho a tener los mismos servicios que la población urbana. Si no hay comunicación e infraestructura, la gente se va", reivindica Tormo.
En su pedanía, dice orgullosa, tienen farolas de led de última generación. "Somos rurales, pero no prehistóricos. Es cierto que hay soledad, pero también más relación humana. Tampoco es todo tranquilidad, pajaritos y ver la vida pasar. No es una postal", defiende. Arroyo Cerezo cuenta con servicios mínimos como un médico tres veces por semana, un panadero que pasa dos días, el frutero una vez, los congelados... "Yo estoy encantada porque puedo desplazarme en coche. Es más complicado para la gente mayor, con las casas mal adaptadas, servicios médicos limitados... Y para las familias con niños. Cuando los tienes, la cosa cambia. Tienes más necesidades inmediatas y este tipo de poblaciones no resultan operativas", reconoce.
Sólo hay una tienda en la aldea. La mantiene una señora muy mayor. "No tiene edad de trabajar, ni tampoco necesidad, pero sí ese espíritu de prestar un servicio al pueblo, de estar cuando necesitamos un brick de leche". Tormo pone en valor su labor y su valentía de permanecer. "Sin este tipo de gente, que se ha quedado contra todo pronóstico en los núcleos rurales, todos estos lugares estarían muertos". El problema llegará cuando ellos y ellas falten. Entonces, ¿quién evitará que caigan?



2 comentarios:

  1. Hola amiga, me gusta mucho esta entrada. Hay una frase que mencionas "Somos rurales pero no prehistóricos".
    Se respiran algunos comentarios en la urbanilandia de estos tiempos que van acompañados de esos comentarios y me parece que están bastante perdidos entre luces y más luces . Cuanto más luz artificial , menos luz natural . En el mundo rural tenemos la ventaja de poder vivir intensamente de cosas que no se pueden vivir en las grandes capitales. Cada quien es libre de vivir donde haya querido estar o donde le haya tocado pero te puedo confirmar algo muy cierto y tú lo sabes bien. La Naturaleza es el mejor de los palacios que se ha podido diseñar para el hombre . Un saludo .

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  2. Hola Candela,amiga.La naturaleza lo es todo,qué pena que nos la estemos cargando gracias a la avaricia y codicia de algunos seres humanos.Espero que algún día esos seres codiciosos se den cuenta de dónde está la verdadera riqueza los verdaderos palacios como tú dices.Un abrazo fuerte.

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