domingo, 26 de abril de 2015

claro como el agua

Lo tengo claro como el agua:

“Cuando algo es moralmente correcto hay que defenderlo sin preocuparse de las consecuencias políticas o personales que vamos a pagar.”
Günter Wilhelm Grass. (1927 – 2015)

HAGO LO QUE PUEDO

No soy la única, pero aún así soy alguien. No puedo hacer todo, pero aún así puedo hacer algo; y justo porque no lo puedo hacer todo, no renunciaré a hacer lo que sí puedo - Hellen Keller.


Tabare Cardozo:
Yo cada vez creo menos en las revoluciones sociales ,cada vez menos.
Y si creo cada vez más en las evoluciones personales, individuales.



"Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora... Me siento como aquel chico que ganó un  paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente. Ya no tengo tiempo para reuniones  interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada. Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido. Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades. No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados. No tolero a maniobreros y ventajeros. Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces para apropiarse de  sus lugares, talentos y logros. Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo. Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos. Mi tiempo es escaso como para discutir títulos. Quiero la esencia, mi alma tiene prisa....Sin muchas golosinas en el paquete...Quiero vivir al lado de gente  humana, muy humana. 


Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Que sepa reír, de sus errores. Que no se envanezca, con sus triunfos. Que no se considere electa, antes de hora. Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana. Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez. Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena. Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas… Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.  

Si... tengo prisa por vivir con la intensidad que sólo la madurez  puede dar. Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan. Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido. Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia. Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera....llegarás" (Mario Andrade)





Ante el caótico ruido del mundo, siento la necesidad de centrarme en lo leve, lo sutil, lo aparentemente insignificante, aquello que no brilla y no es voceado por los vendedores al uso. La poesía de lo invisible.

Existe la reverencia a la vida. Significa gozar de los rayos del sol, de la lluvia, caminar por la calle, ver la alegría y oler el aire fresco. Significa traer conmigo el campo a la ciudad. Trabajar en mi jardín. Leer un buen libro. Estar con gente con la que disfruto. Es aprender a elegir. Es aprender que no puedo ocuparme de todo el mundo. Es tener la obligación de no causar dolor en esta vida y de aliviarlo siempre que pueda.
   "En este momento de mi vida, no quiero casi nada.
Tan sólo la ternura de un amor y la compañía de mis
amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de
cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de
mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los
cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la
luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más
hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer
papas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia
esté tranquila. También quiero, eso sí, mantener la libertad
y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el
precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad
para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar
de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar de
menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte
de haberlos tenido a mi lado. No dejar de sorprenderme
de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca,
pero no quejarme de ninguna tontería. Y que el día en
que me toque esfumarme, un puñadito de personas
piensen que valió la pena que yo anduviera por aquí.
Sólo quiero eso".(Angeles Caso)

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