domingo, 14 de junio de 2015

El río Tajuña zona de baño no autorizada


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La provincia de Guadalajara cuenta con 7 zonas de baño autorizadas en el año 2015.

En Guadalajara se controlan siete zonas de baño, dos en el río Tajo (Trillo y Zaorejas), tres en el embalse de Entrepeñas (Alocén, Durón y Pareja), una en el embalse de Alcorlo (La Toba) y una en el embalse de Palmaces (Jadraque).

La Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales, a través de la Dirección General de Salud Pública, ha activado el Programa regional de Vigilancia Sanitaria de las Aguas de Uso Recreativo, con el objetivo de prevenir los riesgos para la salud vinculados al uso del agua con fines recreativos.
Para llevar a cabo esta vigilancia, técnicos de Salud Ambiental y de los distritos de Salud Pública toman muestras, analizan y califican las aguas según la normativa nacional y europea. A partir del inicio de la temporada el 15 de junio, emitirán informes de la calidad de las aguas cada quincena hasta el final de la temporada de baño el 15 de septiembre.
Además, la calidad de las aguas en Castilla-La Mancha puede  consultarse en el Sistema de Información Nacional de Aguas de Baño (NAYADE), http://nayade.msc.es/Splayas/home.html.
La Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales recuerda que los ayuntamientos son los responsables de mantener las condiciones de limpieza y salubridad, colocar carteles informativos y vigilar los posibles vertidos.
Fuente:http://www.guadalajara24horas.com/2015/06/12/la-provincia-de-guadalajara-cuenta-con-7-zonas-de-bano-autorizadas/


Las principales causas de ahogamientos en los ríos y arroyos de la provincia son el exceso de confianza por parte del bañista o el deportista en la capacidad propia para sortear dificultades; la emulación de proezas inalcanzables por parte de bañistas inexpertos o deportistas noveles; el aislamiento de la víctima respecto a grupos que puedan controlar su baño o práctica deportiva y el desconocimiento de las características del paraje del curso de agua escenario del accidente.
Entre las causas de muerte, la primera sigue siendo la parada cardiaca provocada por un cambio térmico súbito por inmersión -confundida a veces con el término corte de digestión- seguida por el arrastre de los accidentados en turbulencias fluviales. La mayor parte de las víctimas está formada por bañistas y deportistas excesivamente confiados en sus conocimientos o en su estado de salud.
A lo largo de los últimos diez años, la edad de la mayor parte de los ahogados corresponde a niños de entre 9 y 12 años, o bien a personas de edades superiores a 60 años. Entre las víctimas registradas en este periodo suele ser elevado el número de bañistas extranjeros.
No obstante, la proporción más elevada de muertes por ahogamiento ha correspondido a personas que han sufrido caídas a ríos  o a estanques tras un accidente de automóvil, o por percances de distinta índole, por causas no relacionadas directamente con el baño o los deportes. El número de pescadores accidentados -habitualmente más informados sobre las particularidades de los cursos de agua- es siempre menor que el de aquéllos.
Los ríos más peligrosos no siempre son los de mayor caudal -pese a la creencia generalizada-, sino los parajes del curso de cualquier río o embalse, caudaloso o no, donde existen alteraciones en el lecho subfluvial, o bien aquellos que poseen intensas corrientes internas imperceptibles desde el exterior.
 

 

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