lunes, 16 de noviembre de 2015

La poesía es un arma cargada de futuro

                             


III



No entiendan los muertos que están muertos,
y llamen a nuestra puerta como seres visibles
que aún huelen las rosas.

Pero su sangre, arena.
Pero su pelo,
pelucas en el escaparate de la ciudad castigada.


¿Qué palabra con sombra
para nombrar la casa?
¿Qué palabra salpica a los pájaros

que vuelan como heridos?
¿Qué volumen de luz la palabra leche,
con el frío lamiendo sus pezones?

Nombras muertos y nacen orugas musicales.
La agenda del corazón siempre gana lo perdido.

No entiendan los muertos que están muertos,
y llamen a nuestra puerta
como seres visibles que aún huelen las rosas.





VI
La serpiente escribe en piedras

con su lengua amorosa.



Con su lengua amorosa

el viento dibuja agujeros de muerte en el sueño de los vivos,

miel que no se guarda en un vaso de juncos.
La serpiente escribe

que la miel no dura en la lengua de los vivos.
Aquí los vivos comen luz caliente
con cucharas de hueso.

Las tallaron los pájaros

en jardines abandonados.



Toma de tierra.

Todo hombre es un árbol:

sus extremidades ramificándose;

lo inútil

baja
a morir en las raíces.

Aquí los muertos comen la luz fría,
su ceniza alimenta nuestras hojas,
la fragilidad verde de la rama.
Poema de Ester Folgueral

No todo lo que tiene valor lo paga el dinero.
Cuidemos entre todos de los pueblos y del campo.
 

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